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Actualmente escuchamos hablar de semillas orgánicas y transgénicas, y hasta de semillas híbridas, pero, ¿realmente sabemos cuál es la diferencia entre ellas? Antes que nada, definamos la agricultura orgánica, de donde por supuesto provienen las semillas orgánicas: El principio de esta agricultura es cultivar, cosechar y manipular los productos utilizando conocimientos sobre la naturaleza. Esto para asegurar productos nutritivos que no contengan ni generen residuos que pueden ser dañinos para las personas y el medio ambiente en general. Siguiendo esa técnica, los campesinos han trabajado durante siglos “domesticando” las semillas, es decir, seleccionando las plantas con las mejores características de sus cultivos para continuar reproduciéndolas en las siguientes temporadas. Estas pueden denominarse ‘semillas orgánicas’, ya que son de origen natural, siempre y cuando no hayan sido sometidas a ningún tratamiento químico para su producción y conservación. Dentro de esta práctica de mejorar los cultivos existe otra técnica, que reproduce semillas híbridas. A diferencia de las semillas orgánicas, donde la misma especie se reproduce gracias a los medios de polinización natural, las semillas híbridas se obtienen del cruce de dos variedades diferentes que tienen características que se quieren reproducir. Por ejemplo, las plantas que provienen de semillas híbridas pueden tener mejor color, sabor o ser más resistentes a las condiciones ambientales. El problema de este tipo de semillas es que solamente la primera generación tiene esas bondades, así que las plantas no pueden reproducirse con la misma independencia que con las semillas de polinización natural, generando problemas a los campesinos, quienes deben comprar constantemente las semillas a grandes productores. Sin embargo, las semillas híbridas son tan naturales como las orgánicas, puesto que son el producto de la polinización de dos plantas diferentes, pero relacionadas entre sí. Por su parte, las semillas transgénicas son el resultado de trabajos en laboratorio donde se cruzan los genes de dos especies diferentes. Allí, se pueden tomar los genes de una bacteria que extermina algún depredador e inducirla en los genes de una planta para lograr que esa especie sea más resistente, por ejemplo. Esto puede crear cultivos más resistentes a las plagas y a las sequías, así como alimentos más vistosos y nutritivos. No obstante, las consecuencias que este tipo de plantas pueden traer a futuro a la salud humana y al medio ambiente son inciertos, y muchas personas prefieren no tomar el riesgo y ceñirse a la compra de semillas orgánicas (incluyendo las híbridas). Uno de los valores corporativos en Sembramos es la Transparencia. Así que estamos comprometidos contigo para obtener en lo posible semillas orgánicas y para informarte cuándo, dentro de nuestro conocimiento, las semillas que tenemos disponibles son orgánicas y cuándo no lo son.

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